Reflexiones

Job y los Beneficios del Sufrimiento

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Nacimos para ser probados


Nacimos para ser probados (Job.7:17-18). Desde el principio Dios ha fijado Su corazón en el hombre y está probándolo a toda hora. A través del proceso de la prueba se revela quienes somos y cuáles son nuestras deficiencias. El sufrimiento es un medio que Dios muchas veces emplea para probarnos y calificarnos. Por esta razón Dios permitió pasar a Job por uno de los procesos más dolorosos y terribles que un ser humano haya podido experimentar. Este sufrimiento fue evidenciado en todas las áreas de su vida. Job y los Beneficios del Sufrimiento.

 El problema más gran que enfrenta la humanidad es la soberbia. Esa es la razón del castigo de Dios a Su pueblo (Job.33:16-20). El amor divino nos hace atravesar dificultades mediante las cuales forma en nosotros la humildad. Ella nos abre las puertas para recibir gracia y humildad (Pr.20:30). Son las pruebas y las dificultades las que sacan a la luz nuestra naturaleza, las malas motivaciones que tenemos escondidas, para que nos convenzamos de su existencia y veamos la realidad del problema. La rectitud del hombre ante sus ojos (Pr.21:2). Expone lo que tenemos en el corazón. El fuego de la aflicción devora la aflicción, la imprudencia y el espíritu de crítica.

La derrota y el fracaso nos condiciona para ser tiernos y compasivos. Dios ablanda nuestro corazón (Job.23:16). La renovación de nuestro entendimiento nos cambia (Ro.12:2). El sufrimiento echa por tierra nuestro deseo o inclinación a pecar.   El sufrimiento es el medio que nos permite mantener estas inclinaciones bajo control. Padecer en la carne por voluntad anula el pecado (1ªP.4:1). Job y los Beneficios del Sufrimiento.

Somos Perfeccionados a través del Sufrimiento

Después de pasar por el sufrimiento, Él nos perfecciona, afirma, fortalece, y nos establece (1ªP.5:10). Nos hace madurar. Cuando la verdad nos cuesta cara, la atesoramos en nuestro corazón (Pr.23:23). El deseo de Dios es el de combatir con todo aquellos que nos ha robado la paz. Todo pesar autoinducido, la soberbia y el resentimiento que nos quitan la paz, Dios nos juzga cuando atravesamos el fuego de la aflicción. Las pruebas de fuego al igual que el propósito que tuvo para los tres hebreos, lo tienen para nosotros, y es quemar nuestras ataduras sin que suframos ningún daño. Después de atravesar el proceso de disciplina y purificación de nuestros desordenes, se producirá el “fruto apacible de justicia” (He.12:11; Sal.94:12-13). Job y los Beneficios del Sufrimiento.

La mayoría de las veces los castigos de Dios impiden que nos desviemos de la ruta. Por eso es necesaria su vara para hacernos volver de nuevo al camino. Los túneles por ser oscuros, solitarios y temerosos, son el camino más rápido. Por eso Dios muchas veces nos lleva por túneles, con el propósito de llevarnos en la ruta correcta y sin extraviarnos. Cuando Dios nos recluye impidiéndonos girar a la derecha o la izquierda es porque Él ha escogido una mejor ruta. Pablo nos dice en Ro.5:3 que la tribulación produce paciencia. Cuando hablamos de tribulación nos referimos literalmente a presión. Job es un modelo de la “Gran Tribulación”.


Las Tribulaciones nos perfeccionan

La Iglesia de Dios es perfeccionada y preparada a través de la tribulación para reinar con Cristo. Por eso, la Gran Tribulación va a producir una inmensa paciencia a los santos (Ap.13:10; 14:12). Por esta razón Job tipifica a la Iglesia sufrida y glorificada. Él será el santo del Milenio.

Tanto Pedro como Santiago declaran que nuestra fe tiene que ser purificada (1ªP.1:7; Sgo.1:2-3). Pero es una muestra, ya que, a pesar de tener una vida de prejuicios y emociones, él pudo purificar su fe después de atravesar muchas pruebas purificadoras. Finalmente, su fe fue hallada en alabanza. Job experimentó la prueba y salió victorioso (Job.23:10). Cristo por lo que sufrió aprendió obediencia o control (He.2:10; 5:8-9). La adversidad nos adiestrará, equipará, disciplinará y preparará para aprender obediencia. Nuestros errores y fracasos nos hacen alcanzar sabiduría.

Por medio al Sufrimiento aprendemos mansedumbre

Por lo general, aprendemos más de nuestros fracasos que de nuestros éxitos. Cuando sufrimos quebrantamiento y pérdida de identidad aprendemos mansedumbre. Como Moisés el hombre más manso de la tierra, aprendió a soportar la disciplina y a aceptar las circunstancias, así lo debemos hacer. Por eso, la mansedumbre significa rendir nuestros derechos a Dios. Cuando no rendimos nuestros derechos a Dios, padecemos el problema de la ira permanentemente. La consecuencia de hacer la voluntad de Dios, es pasar por la prueba más difícil comúnmente. El sufrimiento ocasiona en nosotros una gran capacidad de gozo. Cuando padecemos afrenta por causa del nombre de Cristo experimentamos gozo (Hch.5:41). Mientras menos padecemos menos gozo tenemos (Lc.6:21-26).

Debemos estar dispuesto a estar identificados con los vituperios de Cristo, para poder participar de Su gloria (Hch.5:41; Ro.8:18). Moisés prefirió el vituperio de Cristo que las riquezas de los egipcios (He.11:26). Cuando sufrimos nos identificamos con Cristo (He.13:12-13). Jesús no es popular en el sistema del mundo, Él está fuera del campamento. Por medio del sufrimiento seremos capacitados para consolar y poder entender a los demás en lo que Dios también, nos ha consolado a nosotros (2ªCo.1:3-7). Con la empatía sabemos lo que los demás están sintiendo y pensando.

Los amigos de Job no la tuvieron con él. Después de pasar el horno ardiente y ser refinados como el oro a través de la tribulación, la aflicción crea en nosotros un eterno peso de gloria (2ªCo.4:17). Esto crea nuestra naturaleza divina, oro refinado en fuego (Ap.3:18). El sufrimiento nos prepara para reinar con Él (2ª ti.2:12). Los que tengan el privilegio de recibir la abundancia de la gracia reinaran con Él (Ro.5:17). Cuando tengamos necesidad, recibiremos abundante gracia. Job y los Beneficios del Sufrimiento.


No despreciemos la disciplina

El Señor al que ama disciplina, y castiga a todo el que recibe por hijo (He.12:6). Por esta razón no debemos despreciar las correcciones y disciplinas del Señor (He.12.5). Si no somos disciplinados, no desaparecerán de nosotros la ira, la soberbia, la terquedad y todo problema de ataduras. Entonces, Dios nos verá como hijos ilegítimos, porque hemos rechazado la corrección y el cambio; no tenemos la imagen ni la semejanza del Padre Celestial (He.12:8).

Lucas en Hch.14:22 declara: “A través de muchas aflicciones entramos en el reino de los cielos”. El reino de los cielos es: 1. El cielo en sí; 2. Es el cielo bajado a la tierra (el Milenio); y 3. Es el cielo llevado al corazón de los hombres. Pero solamente podremos entrar a este reino a través del sufrimiento. Jesús fue el modelo del sufrimiento, porque fue perfeccionado a través de muchos sufrimientos (He.2:10; 5:8-9). Es en medio del sufrimiento que somos preparados para cumplir la tarea que Dios nos ha ordenado que hagamos. Somos preparados por medio a los errores, fracasos, y disciplinas para cumplir con la labor que Dios quiere que realicemos.

Cristo vivió la experiencia del sufrimiento

Cristo vivió la experiencia del sufrimiento de la cruz. Por eso, Pablo declaró al vivir también la experiencia del sufrimiento, con Cristo esto juntamente crucificado… (Gá.2.20). No es posible conocer íntimamente a Dios, sino vivimos en nuestra carne la experiencia del sufrimiento. Pablo dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia”, (Fil.1:21). Por eso el evangelio de prosperidad lo que producen son bebés espirituales. Pablo experimentado en sufrimientos y tribulaciones expresó que no hay otra vía de llegar a la gloria, sino es a través del sufrimiento.

Pablo dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia”, (Fil.1:21). Por eso el evangelio de prosperidad lo que producen son bebés espirituales. Pablo experimentado en sufrimientos y tribulaciones expresó que no hay otra vía de llegar a la gloria, sino es a través del sufrimiento. En (Ro.8:18) Pablo dijo que las aflicciones no eran comparables a la gloria venidera. Para que alcancemos la gloria tenemos que padecer el sufrimiento (1ªP.4.12-14; 5:1). Hay un enorme peso de gloria en la tribulación, así lo expresó Pablo.  Cuando sufrimos, la verdad como experiencia vivida, se hace vida en nosotros. Por eso, tiene un alto precio (Pr.23:23). Pablo sufrió por el cuerpo de Cristo para ayudarlo a madurar (Col.1:24, 2:1). Cristo fue el modelo del sacrificio vicario en la cruz del Calvario, por eso sufrió para llevarnos a nosotros a la victoria. Job y los Beneficios del Sufrimiento.


Mi Testimonio

Hace aproximadamente unos 11 años viví uno de los sufrimientos más intensos que he podido experimentar. Recuerdo que estaba sometido a una intensa presión económica que produjo en mí un descontrol en mi estado emocional, físico y mental. La presión arterial se disparó, el colesterol también, como producto de este estado. Muchos frentes abiertos, ataques por todos los lados y pocas o ninguna opción de salida a esta situación. Tuve que entregar el título de mi casa como garantía, mientras se resolvía esta situación. Muchos meses de insomnio, noches completas de lloro y lamento. El deterioro en mi salud era muy notable y mi estado emocional por el sufrimiento me estaba haciendo colapsar.

Pero recibí una llamada de un hermano de San Diego que me testificó como presenció, cómo se desarrollaba mi batalla espiritual, y como las huestes del Señor vencían a los principados y potestades de Satanás. A partir de ese momento, el Señor impartió una paz que sobrepasó todo entendimiento, y todo se resolvió. Hasta el día de hoy, tengo la bendición de esa paz que fue impartida a mi vida, y es mi estandarte en todo tiempo.


Las Pruebas Ablandan o Endurecen nuestro corazón

En conclusión, las pruebas pueden ablandar o endurecer nuestros corazones, solo depende de la alternativa que elijamos tomar. Pero tenemos el poder de elegir convertir las dificultades ya sea en duras pruebas o en oportunidades. Los sufrimientos pueden traer gozo o amargarnos. En el orden de Dios, todo sufrimiento, todo obstáculo, enemigo y problemas que enfrentemos, obrará para bien. Los pesares, las injusticias y las molestias, están trabajando poderosamente a nuestro favor para producir en nosotros los beneficios y bendiciones que el Señor nos quiere dar. Solo a través de los sufrimientos, podemos experimentar en nuestras vidas los beneficios que son impartidos a todos aquellos que están dispuestos a pagar el precio. 2ªTi.2:12 dice: “Si sufrimos, reinaremos con Él.

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