Reflexiones

Fueron todos llenos del Espíritu Santo

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Hechos 2:4

La Promesa del Espíritu Santo

Los seremos humanos somos criaturas emocionales. Después de escuchar a Jesús, los habitantes de Nazaret “se llenaron de ira” y procuraron matarlo. Jesús sanó a un hombre con Él. Ellos también vieron la obra de sus discípulos y “se llenaron de celos” “envidia” y de hostilidad (Hch.5:17; 13:43). En Éfeso se produjo una revuelta y “la ciudad se llenó de confusión” (Hch.19:29). Podemos ver que estamos llenos de emociones y ellas nos controlan y nos llevan a realizar acciones determinadas. Este estimulo viene de afuera y puede cambiar nuestro estado interno y nuestra conducta externa. El evangelio busca llenar nuestras vidas con lo bueno, pero cuando lo rechazamos, nos llenamos de hostilidad y de emociones autodestructivas. Fueron todos llenos del Espíritu Santo.

Un llamado a Ser Llenos del Espíritu

Las reacciones de asombro y sobrecogimiento mantienen abierta la puerta para que seamos llenos del Espíritu Santo. Juan el Bautista desde el vientre de su Madre según la profecía de Zacarías, sería lleno del Espíritu Santo (Lc.1:15). Cuando Elizabeth oyó la salutación de   María, la criatura saltó en su vientre; y Elizabeth fue llena del Espíritu Santo (Lc.1:41).

En Hch.2:4 dice:   “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo”…  Lo primero que observamos es que el Espíritu Santo vino como un viento recio y llenó la habitación. Posteriormente ellos, los 120 fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Este “llenos” se refiere a la manera bíblica en que ellos fueron bautizados por el Espíritu Santo. Esta fue la manera en que los apóstoles, Pablo y todos los cristianos de esa época de los inicios de la iglesia recibieron al Espíritu Santo. El verbo griego es pimplēmi («llenar, completar»), pero también encontramos el adjetivo plērēs («lleno») asociado con el Espíritu. El verbo es usado de manera literal en (Lc.5:7; 1:23).

Cumplimiento del Tiempo de la Promesa

El tiempo de la promesa del Padre se había cumplido. Habían transcurrido cincuenta días desde la resurrección; cincuenta es el número de jubileo, restauración y de libertad. Todo esto está relacionado con el Espíritu Santo y tiene que ver directamente con el bautismo del Espíritu Santo. Toda la envidia, ambición y jactancia que había entre los discípulos, había sido quebrantada por el poder de la unidad. El fracaso y la humillación fue el elemento común que los llevó al quebrantamiento de espíritu, y esta condición de unidad y unanimidad los hacia actos para recibir la mayor manifestación del poder del Espíritu que aún no había sido dada.

El Espíritu Santo No Cambia

Podemos ver que el Espíritu Santo no ha cambiado desde su manifestación en el primer siglo hasta nuestros días. Por eso, podemos ver también en nuestros días que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia que se evidencia por el hablar en otras lenguas. Como señala el Dr. Bailey que tuvo la experiencia de recibir al Espíritu Santo como en los días de pentecostés y yo también puedo testificar que viví esta experiencia extraordinaria que solo la puede describir el que la tiene. Las vidas que experimentan esta manifestación son transformadas de una manera poderosa y decisiva.

El Modelo de Esteban

Vemos el caso de Esteban en Hch.7:55 dice: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios”. La condición de Esteban en el momento más decisivo de su vida es de estar lleno del Espíritu Santo. Dios le dio una gracia sobrenatural para experimentar el martirio que tuvo que padecer por la causa del evangelio. Pero según la Escritura, Cristo estaba de pie mirando atentamente a Su siervo Esteban. La enseñanza de esto se expresar, en que la gracia estará disponible para cuando la necesitemos. Porque sus misericordias son nuevas cada mañana (Lam.3:22-23).

Felipe Varón de Buen Testimonio

También está Felipe, uno de los siete diáconos y “varones de buen testimonio” según Hch.6:3-5 que fue escogido para atender a las viudas en la distribución diaria. Las características principales eran: buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría.  Felipe después de ser un servidor de la mesa, se constituyó en un poderoso evangelista. Los habitantes de Samaria fueron testigos de las señales que hacía, echando fuera espíritus inmundos, sanando paralíticos, a cojos, a los que tenían trastornos mentales, y liberando de ataduras espirituales tales como lujuria, avaricia, odio y brujería.

Simón el Mago el Engañador

Otro caso se refiere a Simón el mago, un engañador que ejercía la magia en Samaria simulando tener el gran poder de Dios. Pero cuando se produce un avivamiento de parte de Dios la red recoge todo tipo personas; este fue el caso de este personaje. Este creyó y fue bautizado por Felipe, y siempre estaba muy pendiente de las señales y milagros que se hacían. Su arrepentimiento no era genuino porque lo que deseaba era el poder, el control y la preeminencia que tenía Felipe (Hch.21:9-25). Muchos llegan a Cristo porque sienten curiosidad por los milagros, pero sus corazones están “llenos” de otras intenciones. Pero cuando vio que por la imposición de manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, intentó comprar con dinero este don para poder también impartirlo. Pedro lo reprendió diciendo que este don de Dios no se obtenía con dinero. Lo confrontó diciéndole: “Estas “lleno” de amargura y preso en el pecado”.

Evidenciando el Carácter de Bernabé

La palabra “lleno” está relacionada con un aspecto del carácter de Bernabé, y lo vemos en Hch.11:24 donde dice: “Porque era varón bueno, y “lleno” del Espíritu Santo y fe”. A raíz del avivamiento que había experimentado Antioquía, los hermanos de Jerusalén enviaron a Bernabé para ayudar a establecerse en la fe. Este cuando llegó, regocijándose y dando gracias, estimuló a que de todo corazón permaneciera fiel al Señor. Por su condición de estar lleno del Espíritu Santo tenía la calidad espiritual para exhortar a que siguieran al Señor y que le fueran fieles. Este fue el instrumento que Dios escogió para no solo buscar diligentemente a Pablo, sino de presentarlo a los hermanos de Jerusalén y de ayudarlo inicialmente a encaminarse en su ministerio.

La Transformación de Pablo

En el caso de Pablo en Hch.9:17-19 donde Ananías imponiendo sus manos le dijo que había sido enviado para: que él recibiera la vista y que fueran lleno del Espíritu Santo. Ananías impuso sus manos y lo sanó de su ceguera. Le dio dirección profética revelándole su llamado. Lo bautizó con agua y le impuso sus manos para que fuera lleno del Espíritu Santo. A partir de ese momento la vida de Pablo fue transformada convirtiéndose en una de las figuras que estaban en el centro del fuego de Dios.

En los Hch.13:43-45 vemos claramente la actitud de los judíos que se consideraban el pueblo escogido de Dios. Lamentablemente, nunca quisieron compartir su condición con los gentiles. Se sintieron desplazados cuando vieron a los gentiles responder al mensaje con todo su corazón. Los celos y la envidia expresaban la intención de sus corazones. Dice la Escritura que viendo ellos la muchedumbre se “llenaron” de celos, y discutían rebatiéndole a Pablo. El resultado final tanto de los celos como de la envidia es la maldad; sus corazones estaban llenos de maldad, de odio y de resentimiento. Fueron llenos del Espíritu Santo.

El Gozo como Bruto del Espíritu entre Pablo y Bernabé

Otro aspecto que podemos notar y que está relacionado con una de estas palabras, es el gozo. En Hch.13:50-52 nos habla de los planes orquestados por los judíos en contra de Pablo y Bernabé. Instigaron a las mujeres piadosas y distinguidas, y también a los principales de la ciudad con la finalidad de que se levantaran contra Pablo y Bernabé. Aquí vemos la actitud de Pablo y de Bernabé ante esta situación intimidante para ellos. Dicen las Escrituras que ellos entonces, se sacudieron el polvo de sus pies y se fueron a Iconio. Notamos claramente que en ellos no hubo remordimiento al ser expulsados de esa ciudad, todo lo contrario, la Palabra dice que los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo. Esto no impidió que ellos siguieran cumpliendo el propósito de Dios.

El Espíritu Santo Habitando en Nosotros

✅ En conclusión, los seres humanos somos seres emocionales en quienes Satanás está listo para llenarnos de emociones malignas (Hch. 5:3; 13:9) que nos gobiernen, que nos lleven a hacer el mal y nos opongan a la obra de Dios. Mediante sus acciones, son revelados los caracteres y propensiones. El Señor quiere llenar nuestro ser de la presencia y el poder del Espíritu, que es dado como don a los que conocen a Cristo el Salvador. Cuando el Espíritu habita en nosotros nos transforma y fortalece nuestra fe (Hch. 11:24). Con Él obtenemos la sabiduría divina y el discernimiento espiritual que nos permite reconocer la actividad de Dios (Hch.6:3; 7:57).

La presencia del Espíritu Santo en nuestra vida se hace visible mediante vidas transformadas de servicio a Dios, y a nuestro prójimo. El Espíritu Santo nos capacita para que seamos testigos; para que hagamos algo por el Señor. No todos son profetas, porque ser llenos del Espíritu depende de la voluntad de Dios para cada uno. Ser llenos del Espíritu no necesariamente implica hacer milagros. Ese elemento está presente, pero está subordinado a la misión de la iglesia. Que Pablo fuera lleno del Espíritu no estuvo acompañado de una manifestación sobrenatural. Fue capacitado para predicar (9:17-22). La sanación y las señales añadieron efectividad a la manifestación más importante de ser lleno del Espíritu: ser guiado por el Espíritu y cumplir la misión de la iglesia (Hch.4:29-31). ✅

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