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Fortalecidos en el Poder de Cristo

4:12-13 “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Fortalecidos en el Poder de Cristo.

El Fruto de la Vida de Bendición

Pablo aprendió a contentarse en tiempos de necesidad, así como en tiempos de abundancia. Por eso él describe el fruto de la vida de bendición. No importando la situación en que se encontrará, siempre el contentamiento santo desbordaba desde la profundidad de su ser. 

El gozo fue dado a Pablo como una gracia del Espíritu. Por eso el gozo fue una clave para la vida victoriosa del apóstol. Tanto sus apetitos carnales, así como las emociones de su alma, y sus necesidades espirituales, tenían un espacio en su vida donde había paz. Por eso, él dice en 1ª Timoteo 6:6 “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento”. En esto radicó la vida victoriosa de nuestro Señor Jesucristo.

Fortalecidos en el Poder de Cristo

Esta porción de las Escrituras ha sido una realidad en mi vida durante muchos años. Durante la prueba que me tocó vivir en enero del año pasado, la primera semana de ese mes, en el año 2019; me enfrenté a la peor situación que me había tocado vivir. Entrando en el parqueo de mi Iglesia, Ministerios Asociados Elim, se me averió el vehículo justo en la entrada.

Me desmoté rápidamente para tratar de resolver la situación. Y al ponerle el gato para tratar de enderezar las ruedas delanteras e intentar empujarlo, me dio un fuerte dolor en el pecho. Un hermano que vio mi situación fue a buscar a mi hijo y me asistieron. Tuvieron que llevarme de emergencia, ya que estaba sufriendo un ataque cardíaco.

Me llevaron al hospital de Cardiología para una intervención de emergencia porque mis arterias todas estaba tapadas. Me intervinieron y después de salir de sala de cirugía me dio un infarto mortal. Después de la resucitación los médicos me declararon muerto. Sin embargo, la mano poderosa del Señor me levantó. El hace milagros en medio de lo imposible.

Después de recibir siete infartos, el Señor completó Su obra y permitió que yo no muriera. Por eso, hoy como el apóstol Pablo, me regocijo en el Señor por las pruebas y aflicciones que me tocó vivir. Y digo con toda seguridad, Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

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