Reflexiones

Dios Permite la Prueba de Job

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Dios permite la Prueba de Job 1

 

Debemos ser Afligidos por diversas Pruebas

¿Por qué un Dios bueno permitiría que Job pasara por esta prueba? Pero 1ªP.1:6 dice: …es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas. La Biblia enseña claramente que Dios ama a aquellos que son Sus hijos, y que “todas las cosas les ayudan a bien.” (Ro.8:28). Eso debería significar entonces, que las pruebas y tribulaciones Él las permite en nuestras vidas. Por lo tanto, para el creyente todas las pruebas deben tener un propósito divino. En esta presentación se demuestra por qué la prueba de Job no fue el resultado de algo malo en su vida, sino fue ordenada por Dios. Dios permite la prueba de Job.

Dios describe a Job

Inicia describiendo a Job como un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Job.1:1). Job.1:2-5 lo define como el varón más grande de todos los orientales. Presenta la bendición de tener una hermosa familia, una economía próspera y un temor reverente a Dios que es evidenciado cuando presenta sacrificios por si quizás, alguno de sus hijos había pecado, mostrando su preocupación por sus actitudes y sus tendencias a extraviarse. Esto muestra su carácter perfecto. 

El cielo es el escenario de la conversación acerca de Job

En Job.1:6-12 la conversación tiene el escenario celestial. El tema de discusión entre Dios y Satanás aquí es Job. Dios provoca los celos de Satanás elogiando a Job. Esto es una característica de sabiduría (Pr.9:10). Esta provocación confrontó a Satanás. El detalle más importante es que fue Dios quien inició la conversación, y preparó la situación que tendría que vivir Job, y con esto se convirtió en el autor de la tribulación que se manifiesta en la vida de Job. Esto indujo a Satanás a pedir la autorización para quitarle las bendiciones a Job. Dios se lo permitió mostrando con eso Su Soberanía (Sal.145:1-13).

          Aspectos relacionados con las Pruebas de Job

Hay tres aspectos en la prueba de Job. 1. Primeramente, a Satanás se le permitió arrebatar todos los bienes de Job, además de la muerte de cientos de sus empleados (siervos). Ese mismo día también, todos sus hijos murieron a raíz de una impetuosa tempestad. Pero Dios no le permitió a Satanás tocar a Job (Job.1:12). 2. Pasada la primera prueba, Dios autorizó que Satanás lo afligiera en lo físico (Job.2:4-6), pero no podía tocar su vida. Satanás sólo pudo hacer lo que Dios le permitió (Col.1:16-17). 3.

Posteriormente, sus parientes, la gente de su región, incluyendo a su esposa, se levantaron en su contra hasta el punto de que sus amigos más cercanos lo inculparon y lo juzgaron mal. Vemos el silencio guardado por Dios. Fue una prueba extremadamente terrible y difícil para Job. Dios permite la prueba de Job.

Job adora y bendice a Dios por su condición

Después de que estas tragedias terribles golpean a Job, él adora a Dios y lo bendice por su condición (Job.1:21). Job no pecó ni le echó la culpa a Dios” (Job.1:22). Job no pecó ni le echó la culpa a Dios” (Job.1:22). Job no pecó ni le echó la culpa a Dios” (Job.1:22). Llegan sus amigos más cercanos, y el motivo de su llegada era bueno, pues ellos amaban con sinceridad a Job y estaban interesados por él. El aspecto de Job era irreconocible (Job.2:12). Estuvieron siete días en silencio, pero luego perdieron está disciplina (Job.4:2). Job entró en un estado de depresión tal, que deseó no haber nacido (Job.3:1). E interroga a Dios diciéndole: ¿Por qué Señor? (Job.3:20).

Job sabía que una prueba fuerte le iba a sobrevenir (Job.3:25). Pero los actores humanos en este drama no tienen ninguna idea de que Dios está profundamente envuelto en la vida de Job en ese momento. Ellos no tienen ningún entendimiento. Dios permite la prueba de Job.

La Prueba de Job como parte del propósito Dios

No importa que Dios haya suspendido la condición protegida de Job temporalmente. Existe una razón: Job no es una víctima de tiempo y oportunidad, sino una parte del propósito orquestado de Dios. Él no tiene ninguna idea que él es actor principal en una obra de moralidad, dirigida por Dios en la tierra. Hasta donde Job conoce, Dios ha desaparecido de su vida. Se esfuerza solo, tratando de buscar causas. Ninguna aparece. Ora expectativamente. Pero nada ocurre. La dolorosa enfermedad de Job mina su fuerza. Se pone cada vez más débil. Entonces se confunde más. Actitudes contradictorias suenan en sus discursos. Job recurre a Dios para que actúe antes de que sea demasiado tarde. A veces incluso desafía a Dios. “¿Por qué no me perdonas mis pecados? ¿Por qué no pasas por alto mi maldad? Un poco más, y yaceré en el polvo” (Job 7:21).

Job gime ante su estado calamitoso

Él gime: “Mi ánimo se agota, mis días se acortan, la tumba me espera” (Job.17:1). Aunque Job no ha hecho nada malo y ha suplicado desesperadamente pidiendo ayuda, Dios aún decide quedarse oculto. “A ti clamo, oh Dios, pero no me respondes; me hago presente, pero tú apenas me miras”, se lamenta Job (Job. 30:20). Las circunstancias trágicas de Job desafían y contradicen todo lo que él siempre ha creído sobre Dios como un protector del bueno. Arremete a Dios en el dolor y angustia. “¿Si he pecado, ¿en qué te afecta, vigilante de los mortales? ¿Por qué te ensañas conmigo? ¿Acaso te soy una carga?”, se queja Job (Job 7:20).

La existencia de Dios no está en duda. “¡Que me mate! ¡Ya no tengo esperanza! Pero en su propia cara defenderé mi conducta” (Job.13:15). Todavía sigue confiando en Dios como su defensor; Job insiste, “yo sé que mi Redentor vive” (Job.19:25). 

¿El Dios justo castiga injustamente a Job?

Ciertamente, es confortador pensar, que el fuego de Dios está a punto de quemar a este hombre. Ellos tienen miedo de admitir que ninguna razón de causa-efecto existe en las pruebas dolorosas de Job. Ello implicaría que viven en un mundo insensato. ¿Cómo Dios podría ser justo y castigar a Job injustamente? Job obviamente debe haber pecado contra Dios. Sí, eso es. El pecado de Job es la causa de su sufrimiento. Dios lo está castigando. Los amigos le dijeron “si estás sufriendo es porque debes haber pecado”. Es tiempo de culpar a la víctima.  Terminan atacándolo implacablemente como un pecador horroroso. Elifaz ampulosamente manifiesta: “¿No es acaso demasiada tu maldad? ¿Y no son incontables tus pecados?” (Job.22:5).

Él y los otros dos amigos no entendían completamente bien la condición espiritual de Job y el propósito de Dios. Usan mal sus comentarios, y se asustaron al descubrir que estaban equivocados (Job.42:7-8).

Job pierde la perspectiva de su realidad

Durante la prueba Job había perdido la perspectiva correcta. Al inicio obró bien, pero después perdió el rumbo. Él no podía dar gracias a Dios ni por las circunstancias ni por los ofensores que tenía (1ªTes.5:18). Ni por los que malinterpretaban. Pero después oró por ellos y fue librado de su cautiverio (Job.42:10). Eliú ha preparado el camino para que el Señor visite a Job. Después de varios meses de silencio, el Señor se le apareció a Job. Con la esperanza de un encuentro con Dios, dice: “Vean que ya he preparado mi caso, y sé muy bien que seré declarado inocente” (Job.13:18).

Dios Desafía los reclamos de Job

Ahora, desde la fuerte tormenta, Dios empieza a desafiar los reclamos de Job para su compresión: “¿Quién es éste, que oscurece mi consejo con palabras carentes de sentido?” (Job.38:2). Desde el torbellino, Dios demanda a Job, “¿Corregirá al Todopoderoso quien contra él contiende? ¡Que le responda a Dios quien se atreve a acusarlo!” (Job.40:2). Dios le dice que no conoce sobre lo que está hablando cuando cuestiona la justicia de Dios. Él no va a responder a cualquier “Por qué” dicho por Job. Dios ha venido a interrogar. “Yo lo cuestionaré, y tú me contestarás”, le dice a Job dos veces (Job 38:3; 40:7). Dios en su justicia permite la prueba de Job.

Como le responde Dios a Job

¿Cómo responde Dios a Job? Dios da a Job un recorrido de apreciaciones de la naturaleza, recontando la grandeza de ella (Job. 38:22; 39:19). ¿Es esto pertinente? De hecho, sí. Job sabe ahora lo que le ha pasado. En alguna manera no lo puede entender totalmente. Fue elaborado para su beneficio, para beneficio de todos (Ro.8:28). Job puede decir a Dios: “Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes” (Job. 42:2). Job se convence ahora de la sabiduría infinita de Dios en su trato con él.

Job sabe ahora que existe un propósito para su sufrimiento. El propósito de Dios, que realmente es bastante para él. Es escuchar la voz poderosa de Dios que truena en el torbellino y pone todo en la perspectiva de Job, él dice: ¡Dios está vivo!; ¡Dios está aquí!; ¡Dios cuida!; ¡Dios es capaz! Cuando Dios aparece, las preguntas de Job se funden precisamente porque Dios se ha revelado.

Dios aplica Su corrección a Job

Sorprendentemente, Dios no condena a Job por poner un cerco contra él y su acusación. Dios sólo corrige el concepto erróneo de Job sobre su habilidad de gobernar la creación. Para estar seguro, Dios reprende a Job porque Job lo condenó por su “injusticia”. Desde la tormenta, Dios abate a Job con estas preguntas: “¿Vas acaso a invalidar mi justicia? ¿Me condenarás a mí para justificarte tú?” (Job.40:8).  Dios acusa a Job del pecado de querer ser más justo que Él. No lo llama injusto ni blasfemo. Dios permite la prueba de Job.

Dios Quitó la prueba a Job

Finalmente, el Señor quitó el cautiverio de Job (Sal.126). Su pesadilla había terminado porque Dios estaba renovando todas las cosas. Unos meses antes Job pensaba que moriría y que nunca volvería a ver el bien. Todos los malentendidos fueron resueltos. Dios le concedió muchos honores, devolviéndole dos veces lo que tenía antes de la prueba.

Razones por las cuales Dios permite la Prueba de Job

En conclusión, las pruebas y sufrimientos proporcionan el enriquecimiento espiritual y construyen una relación entre nosotros y Dios (2ªCo.12:7-10). Job también nos dice que no siempre existe alguna relación entre el sufrimiento y el pecado. Simplemente, porque los cristianos sufren pruebas o tragedias no significa que Dios está castigándolos por algún pecado. El afirmó que Dios todavía es Dios, no importa que, Él siempre es digno de nuestro amor y nuestra reverencia hacia Él. Esa era la prueba de Job, y la pasó. Fue vindicado por permanecer fiel a Dios. Job demostró que es posible para los seres humanos amar a Dios incondicionalmente.

El sufrimiento había sido una oportunidad expansiva de Job para demostrar su fe. Dios había sido más grande y Job más pequeño. Dios fue el Autor, pero mejor el Consumador, era el responsable de la prueba (He.12:2). Por esto, Dios permite la prueba de Job. También nosotros seremos probados como el oro. Por eso, la prueba de Job es el precedente que nos deja para que podamos confiar y esperar en que Dios estará con nosotros. Él nos respaldará y después de superada la prueba, nos promoverá.

Reflexiones

Fueron todos llenos del Espíritu Santo

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fueron todos llenos del Espíritu Santo (1)

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Hechos 2:4

La Promesa del Espíritu Santo

Los seremos humanos somos criaturas emocionales. Después de escuchar a Jesús, los habitantes de Nazaret “se llenaron de ira” y procuraron matarlo. Jesús sanó a un hombre con Él. Ellos también vieron la obra de sus discípulos y “se llenaron de celos” “envidia” y de hostilidad (Hch.5:17; 13:43). En Éfeso se produjo una revuelta y “la ciudad se llenó de confusión” (Hch.19:29). Podemos ver que estamos llenos de emociones y ellas nos controlan y nos llevan a realizar acciones determinadas. Este estimulo viene de afuera y puede cambiar nuestro estado interno y nuestra conducta externa. El evangelio busca llenar nuestras vidas con lo bueno, pero cuando lo rechazamos, nos llenamos de hostilidad y de emociones autodestructivas. Fueron todos llenos del Espíritu Santo.

Un llamado a Ser Llenos del Espíritu

Las reacciones de asombro y sobrecogimiento mantienen abierta la puerta para que seamos llenos del Espíritu Santo. Juan el Bautista desde el vientre de su Madre según la profecía de Zacarías, sería lleno del Espíritu Santo (Lc.1:15). Cuando Elizabeth oyó la salutación de   María, la criatura saltó en su vientre; y Elizabeth fue llena del Espíritu Santo (Lc.1:41).

En Hch.2:4 dice:   “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo”…  Lo primero que observamos es que el Espíritu Santo vino como un viento recio y llenó la habitación. Posteriormente ellos, los 120 fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Este “llenos” se refiere a la manera bíblica en que ellos fueron bautizados por el Espíritu Santo. Esta fue la manera en que los apóstoles, Pablo y todos los cristianos de esa época de los inicios de la iglesia recibieron al Espíritu Santo. El verbo griego es pimplēmi («llenar, completar»), pero también encontramos el adjetivo plērēs («lleno») asociado con el Espíritu. El verbo es usado de manera literal en (Lc.5:7; 1:23).

Cumplimiento del Tiempo de la Promesa

El tiempo de la promesa del Padre se había cumplido. Habían transcurrido cincuenta días desde la resurrección; cincuenta es el número de jubileo, restauración y de libertad. Todo esto está relacionado con el Espíritu Santo y tiene que ver directamente con el bautismo del Espíritu Santo. Toda la envidia, ambición y jactancia que había entre los discípulos, había sido quebrantada por el poder de la unidad. El fracaso y la humillación fue el elemento común que los llevó al quebrantamiento de espíritu, y esta condición de unidad y unanimidad los hacia actos para recibir la mayor manifestación del poder del Espíritu que aún no había sido dada.

El Espíritu Santo No Cambia

Podemos ver que el Espíritu Santo no ha cambiado desde su manifestación en el primer siglo hasta nuestros días. Por eso, podemos ver también en nuestros días que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia que se evidencia por el hablar en otras lenguas. Como señala el Dr. Bailey que tuvo la experiencia de recibir al Espíritu Santo como en los días de pentecostés y yo también puedo testificar que viví esta experiencia extraordinaria que solo la puede describir el que la tiene. Las vidas que experimentan esta manifestación son transformadas de una manera poderosa y decisiva.

El Modelo de Esteban

Vemos el caso de Esteban en Hch.7:55 dice: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios”. La condición de Esteban en el momento más decisivo de su vida es de estar lleno del Espíritu Santo. Dios le dio una gracia sobrenatural para experimentar el martirio que tuvo que padecer por la causa del evangelio. Pero según la Escritura, Cristo estaba de pie mirando atentamente a Su siervo Esteban. La enseñanza de esto se expresar, en que la gracia estará disponible para cuando la necesitemos. Porque sus misericordias son nuevas cada mañana (Lam.3:22-23).

Felipe Varón de Buen Testimonio

También está Felipe, uno de los siete diáconos y “varones de buen testimonio” según Hch.6:3-5 que fue escogido para atender a las viudas en la distribución diaria. Las características principales eran: buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría.  Felipe después de ser un servidor de la mesa, se constituyó en un poderoso evangelista. Los habitantes de Samaria fueron testigos de las señales que hacía, echando fuera espíritus inmundos, sanando paralíticos, a cojos, a los que tenían trastornos mentales, y liberando de ataduras espirituales tales como lujuria, avaricia, odio y brujería.

Simón el Mago el Engañador

Otro caso se refiere a Simón el mago, un engañador que ejercía la magia en Samaria simulando tener el gran poder de Dios. Pero cuando se produce un avivamiento de parte de Dios la red recoge todo tipo personas; este fue el caso de este personaje. Este creyó y fue bautizado por Felipe, y siempre estaba muy pendiente de las señales y milagros que se hacían. Su arrepentimiento no era genuino porque lo que deseaba era el poder, el control y la preeminencia que tenía Felipe (Hch.21:9-25). Muchos llegan a Cristo porque sienten curiosidad por los milagros, pero sus corazones están “llenos” de otras intenciones. Pero cuando vio que por la imposición de manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, intentó comprar con dinero este don para poder también impartirlo. Pedro lo reprendió diciendo que este don de Dios no se obtenía con dinero. Lo confrontó diciéndole: “Estas “lleno” de amargura y preso en el pecado”.

Evidenciando el Carácter de Bernabé

La palabra “lleno” está relacionada con un aspecto del carácter de Bernabé, y lo vemos en Hch.11:24 donde dice: “Porque era varón bueno, y “lleno” del Espíritu Santo y fe”. A raíz del avivamiento que había experimentado Antioquía, los hermanos de Jerusalén enviaron a Bernabé para ayudar a establecerse en la fe. Este cuando llegó, regocijándose y dando gracias, estimuló a que de todo corazón permaneciera fiel al Señor. Por su condición de estar lleno del Espíritu Santo tenía la calidad espiritual para exhortar a que siguieran al Señor y que le fueran fieles. Este fue el instrumento que Dios escogió para no solo buscar diligentemente a Pablo, sino de presentarlo a los hermanos de Jerusalén y de ayudarlo inicialmente a encaminarse en su ministerio.

La Transformación de Pablo

En el caso de Pablo en Hch.9:17-19 donde Ananías imponiendo sus manos le dijo que había sido enviado para: que él recibiera la vista y que fueran lleno del Espíritu Santo. Ananías impuso sus manos y lo sanó de su ceguera. Le dio dirección profética revelándole su llamado. Lo bautizó con agua y le impuso sus manos para que fuera lleno del Espíritu Santo. A partir de ese momento la vida de Pablo fue transformada convirtiéndose en una de las figuras que estaban en el centro del fuego de Dios.

En los Hch.13:43-45 vemos claramente la actitud de los judíos que se consideraban el pueblo escogido de Dios. Lamentablemente, nunca quisieron compartir su condición con los gentiles. Se sintieron desplazados cuando vieron a los gentiles responder al mensaje con todo su corazón. Los celos y la envidia expresaban la intención de sus corazones. Dice la Escritura que viendo ellos la muchedumbre se “llenaron” de celos, y discutían rebatiéndole a Pablo. El resultado final tanto de los celos como de la envidia es la maldad; sus corazones estaban llenos de maldad, de odio y de resentimiento. Fueron llenos del Espíritu Santo.

El Gozo como Bruto del Espíritu entre Pablo y Bernabé

Otro aspecto que podemos notar y que está relacionado con una de estas palabras, es el gozo. En Hch.13:50-52 nos habla de los planes orquestados por los judíos en contra de Pablo y Bernabé. Instigaron a las mujeres piadosas y distinguidas, y también a los principales de la ciudad con la finalidad de que se levantaran contra Pablo y Bernabé. Aquí vemos la actitud de Pablo y de Bernabé ante esta situación intimidante para ellos. Dicen las Escrituras que ellos entonces, se sacudieron el polvo de sus pies y se fueron a Iconio. Notamos claramente que en ellos no hubo remordimiento al ser expulsados de esa ciudad, todo lo contrario, la Palabra dice que los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo. Esto no impidió que ellos siguieran cumpliendo el propósito de Dios.

El Espíritu Santo Habitando en Nosotros

✅ En conclusión, los seres humanos somos seres emocionales en quienes Satanás está listo para llenarnos de emociones malignas (Hch. 5:3; 13:9) que nos gobiernen, que nos lleven a hacer el mal y nos opongan a la obra de Dios. Mediante sus acciones, son revelados los caracteres y propensiones. El Señor quiere llenar nuestro ser de la presencia y el poder del Espíritu, que es dado como don a los que conocen a Cristo el Salvador. Cuando el Espíritu habita en nosotros nos transforma y fortalece nuestra fe (Hch. 11:24). Con Él obtenemos la sabiduría divina y el discernimiento espiritual que nos permite reconocer la actividad de Dios (Hch.6:3; 7:57).

La presencia del Espíritu Santo en nuestra vida se hace visible mediante vidas transformadas de servicio a Dios, y a nuestro prójimo. El Espíritu Santo nos capacita para que seamos testigos; para que hagamos algo por el Señor. No todos son profetas, porque ser llenos del Espíritu depende de la voluntad de Dios para cada uno. Ser llenos del Espíritu no necesariamente implica hacer milagros. Ese elemento está presente, pero está subordinado a la misión de la iglesia. Que Pablo fuera lleno del Espíritu no estuvo acompañado de una manifestación sobrenatural. Fue capacitado para predicar (9:17-22). La sanación y las señales añadieron efectividad a la manifestación más importante de ser lleno del Espíritu: ser guiado por el Espíritu y cumplir la misión de la iglesia (Hch.4:29-31). ✅

Reflexiones

Viviendo una Vida en el Espíritu

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Viviendo una vida en el Espíritu 2


Origen de la naturaleza humana

Todo el mundo nace con una naturaleza pecaminosa que la Biblia llama “la carne”. Esta naturaleza pecaminosa es la única naturaleza que los inconversos tienen. Algunos cristianos creen que su vieja naturaleza fue destruida o quitada cuando aceptaron a Cristo, pero eso no es cierto. Dios no nos quita la vieja naturaleza pecaminosa cuando nos salva; en vez de eso, nos da Su Espíritu para vencerla. Mientras estemos en esta vida, tendremos la naturaleza carnal, la cual siempre se opondrá al Espíritu de Dios que está en nosotros. Gá.5:17 dice: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí. Viviendo una vida en el Espíritu.

Consecuencias de Perseverar en el Pecado

Pablo inicia con un cuestionamiento acerca de perseverar en el pecado para que la gracia abunde. Y esto se refiere básicamente a una vida donde somos salvos, justificados, perdonados, contados como justos, pero este es el límite al que podemos llegar. A partir de ahí, hay un ciclo que se repite: Tener experiencias en las alturas del monte, y luego caer. Pero Pablo se refiere a esto de una manera diferente, él dice: “En ninguna manera”. Porque él entiende que hemos muerto al pecado. Y si esto es así, la pregunta es la siguiente: “¿Cómo viviremos en él? Simbólicamente se está refiriendo al bautismo en agua.

Somos Bautizados con Cristo

Pablo enfatiza que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, y que hemos sido bautizados en Su muerte, y sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo. En otras palabras, morimos a nosotros mismos. Pero nuestro salir de las aguas significa que estaremos listos para andar en vida nueva con Cristo. Este acto nos identifica con la sepultura de Cristo alegóricamente hablando. Hay que recordar que debemos salir de las aguas.

El Poder de Ser Bautizados en Agua

 Según los versos 5 y 6 vemos que el bautismo es un acto simbólico. Porque hay algo muy especial que sucede cuando somos bautizados en agua. Este tiene un poder, porque es capaz de romper con ataduras, deshace vínculos tanto denominacionales como tradicionales. Es un acto de fe, entendiendo que éste cortará los lazos con el mundo (Egipto). Podemos decir, que es un acto de buena conciencia (1ªTi.1:5). Es un acto mediante el cual se declaran nuestras intenciones de salir de Egipto al Señor, no es que éste arranca las inmundicias de nuestra carne.  

Conocer por Experiencia

 En el verso 6 hay una verdad central, habla de la vieja naturaleza crucificada con Cristo con la finalidad de que el cuerpo de pecado sea destruido; es decir, dejarlo impotente. ¿Cuál es la finalidad de esto? No servir más al pecado. La palabra “sabiendo” significa en griego “conocer por experiencia”. Estamos hablando de un conocimiento que es adquirido a través de una experiencia directa; no estamos hablando de un conocimiento teórico, sino de un conocimiento a fondo, práctico.

El Bautismo en Agua es un Símbolo

Entendiendo que el bautismo en agua es un símbolo; es una experiencia de “saber”, pero muy diferente. El viaje a Israel lo ilustra muy bien. En este viaje hubo dos eventos con agua, el del mar Rojo y el del río Jordán. Vemos que el mar Rojo es un símbolo del bautismo en agua. Israel salió de Egipto al ser redimido por la sangre del Cordero. Ellos salieron de Egipto, pero Egipto no salió de ellos, porque cuando tenían cualquier prueba, inmediatamente querían regresar a Egipto. En el Jordán vivieron la misma experiencia del mar Rojo. El cruzar el Jordán es la misma experiencia de Ro.6:6. Él anhela la circuncisión del corazón, la vida crucificada. El proceso de pasar por el Jordán es símbolo de que nuestro viejo hombre ha sido crucificado juntamente con Cristo.

La Experiencia Personal del Saber

Cuando hayamos alcanzado nuestra experiencia personal del “saber” que estamos crucificados juntamente con Cristo; entonces, caminaremos una vida nueva. Debemos considerar que estamos muertos al pecado cuando enfrentamos la tentación. Primeramente, debemos considerar a ciencia cierta que no “Sabemos”. Esta consideración solamente debe hacerse basándonos en hechos reales. Hay un poder en considerar. Debemos de reconsiderar diariamente ante las tentaciones, nuestra posición para que esto reafirme que estamos juntamente crucificados con Cristo. Hay que ser cuidadosos al afirmar que estamos muertos al pecado cuando todavía estamos luchando con algunas faltas. Como dice Ro.8:36 debemos experimentar un “morir a diario”. Pero, primeramente, debemos vivir el “saber” para considerar, o darlo como un hecho. Viviendo una vida en el Espíritu.

Alternativas antes de “saber” y de “considerar”

Cuando nos vemos expuestos a la tentación, asumimos que estamos muertos; por lo cual no tengo que ceder para que no reine el pecado. Esto debe de convertirse en nuestra propia decisión. No tenemos prácticamente alternativa antes de “saber” y de “considerar”, pero tenemos la opción de decidirnos por la santidad. Pablo nos exhorta a que no presentemos nuestros cuerpos al pecado. Esto nos permite disponer de un nuevo poder. Es decir, que cuando “sabemos”, podemos “considerar” y de esta manera podemos decidir cómo vamos a “presentarnos”.

Nuestro Deseo de Permanecer en la Cruz

Lo más relevante es que no podemos presentar nuestros cuerpos a la iniquidad, sino que debemos rendirnos a Dios, ya que tenemos la libertad de quitarnos de la cruz, pero nuestro deseo debe ser permanecer en ella. Nuestra carne tiene que ser circuncidada como en Gilgal para que todo oprobio sea quitado de nuestra vida (Jos.5:8). El proceso de someterse a la circuncisión en Gilgal, quitó el deseo de ellos de regresar a Egipto, fueron transformados. Por eso, a través del paso por el Jordán, Dios quiere que alcancemos la circuncisión del corazón.

Viviendo Nuestra Propia Experiencia

Él quiere que vivimos nuestra propia experiencia en el Jordán. Él quiere llevarnos a vivir una experiencia instantánea, pero también progresiva, para desarraigar las partes internas de nuestras vidas. El proceso de la circuncisión es completamente de Dios, es el verdadero camino a la victoria, no depende de nosotros. Él es el único que puede hacer esta operación en nosotros (Col.2:11, Ro.2:29, Jer.4:4). Viviendo una vida en el Espíritu. 

¿En qué se Basa una Vida en el Espíritu?

La vida en el Espíritu se basa en tres aspectos: saber, considerar y presentar de los

capítulos 6 y 7. Entiéndase saber por experiencia y por revelación. Su verdadero significado es que estamos crucificados juntamente con Cristo y nuestro viejo hombre está en la cruz. Considerar: es darlo como un hecho. Esta realidad mantiene al hombre viejo en la cruz. Debemos estar claros en considerarlo como un hecho que el cuerpo de pecado está palpitante en la cruz. Presentar: vez tras vez considerando que nuestro viejo hombre está en la cruz, y aceptamos que la gracia pueda reinar para que podamos rendir nuestros miembros a la justicia. Se debilita nuestro viejo hombre, y vamos entrando a esa vida de victoria de la cual nos habla el capítulo cinco.

Clave para Vivir una Vida en el Espíritu

La clave es andar en el Espíritu. Es estar cubiertos con el Espíritu Santo, de tal manera que sea Él en todas las áreas de nuestras vidas (Ro.8:9). La Ley del Espíritu de vida de Cristo, tiene un poder sobre nosotros y sobre la muerte. El poner énfasis en la vida hace huir la muerte. Debemos dominar el tema de la vida. El estar protegidos del Espíritu de Dios, Él nos lleva a la verdad (Jn.11:32). Él transformará esa verdad en algo efectivo e innegable para nuestras vidas, y también nos dirigirá por caminos de justicia de manera que no cedamos al pecado. Debemos de darle valor a la ley de Dios por ser valiosa y santa (Ro.7:12).

Debilidad en la Carne

Pero debido a la debilidad de la carne, la ley no podía producir santidad. Dios envió a Su Hijo, quien vino en carne, para poner la carne en la cruz, por esto la humanidad de Cristo es fundamental. Significa que por estar nosotros en Cristo, nuestra carne fue también puesta en la cruz. Por esta razón, nosotros estábamos en Él en la cruz. Viviendo una vida en el Espíritu. Viviendo una vida en el Espíritu.

Requisitos para poder Cumplir la Ley

La Ley se cumple cuando andamos en el Espíritu (Ro.8:1). La Ley debe tener cumplimiento, no puede ser deshonrada. Vemos que en el Antiguo Testamento la ley era exterior, sin embargo, en el Nuevo Testamento la Ley se anota en las tablas de nuestros corazones.  Para poder cumplir la Ley, nuestros corazones deben de estar cubiertos del Espíritu Santo, para poder ser guiados y dirigidos por Él en todo tiempo. En la medida en que vamos caminando en el Espíritu, renunciaremos a los deseos de la carne. La meta es llegar a conocer la voz del pastor (Jn.10:4). Si somos guiados por el Espíritu, complaceremos los deseos del Espíritu; porque tenemos el poder de caminar en el Espíritu en virtud del “saber”.

Renovando Nuestro Entendimiento

La clave está en la renovación de nuestro entendimiento (Ef.4:23). La mente es el centro de batalla, es donde se inician la mayoría de las cosas. Por eso, Pablo nos insta a tener la mente de Cristo. El que vive conforme a la carne no puede agradar a Dios (Stg.4:4). Los cristianos, tenemos el potencial de caminar con el Espíritu, porque el Espíritu de Dios mora en nosotros. Hay que entender que el Espíritu nos guía (Is.49:10) y Satanás controla, nos avasalla.

Sometiendo al Viejo Hombre

Es muy, muy importante comprender que siempre  tendremos la carne, no ha  sido descartada, solo esta inoperante. Cuando el hombre viejo no se revela ni está puesto en acción, se debilita cada vez más, hasta que pierde las fuerzas y no puede hacer nada. Solo el Espíritu Santo que mora en nosotros, es capaz de vivificar nuestros cuerpos para poder obedecerle a Él. Cuando somos guiados por el Espíritu, somos hijos de Dios. Cuando decidimos vivir por el Espíritu, estamos haciendo morir las obras de la carne por el poder del mismo Espíritu de Dios (Ro.6:13).

Cuando Vivimos una Vida en el Espíritu

En conclusión, esta carta del apóstol Pablo a Romanos es una reafirmación de la justicia de Dios. Ya no hay condenación para los que estamos en Cristo Jesús. Y esto, porque ahora mora en nosotros el Espíritu de Dios y ya no vivimos según la carne. Es el Espíritu quien nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Esta nueva realidad del creyente, se debe a que Jesucristo con Su muerte nos ha liberado de toda atadura. Si para la ley le era imposible hacerlo, para Dios no es imposible. De ahí, que nosotros los cristianos no vivimos según la carne, sino conforme al Espíritu. Muchos viven según la carne, cometiendo todo tipo de pecado; sin poder vivir con su conciencia tranquila.

Los Frutos de la Carne y los Frutos del Espíritu

Viven sin esperanza, sin alegría, sin imaginación, renegados. En ellos se evidencian los frutos de la carne descritos en el libro de Gá.5:19-21. Ellos son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. El vivir en la carne produce muerte. El vivir en el espíritu produce amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gá.5:22-23). Todos necesitamos experimentar una profunda y perpetua renovación que sólo la produce el Espíritu de Dios, y en virtud a ello podremos comprender nuestra misión terrenal, en medio de una realidad corrupta. El Espíritu enciende la imaginación del creyente y de la Iglesia, para que ambos puedan realizar la Gran Comisión de (Mt.28:19-20).


Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Romanos 8:1-2 RVA

Reflexiones

Aspectos de un Verdadero Líder I

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Aspectos de un verdadero líder 2 (1)
Líderes al modo de Dios

Adán el Líder de la Creación

Dios inició el liderazgo creando a Adán y delegándole autoridad para que presidiera la primera creación. Todo lo sujetó debajo de él, menos el acceso al árbol de la ciencia del bien y del mal para que comprendiera sus limitaciones (Gn.1:26–28). Cuando escuchó la propuesta del diablo y la obedeció, dejó de ser administrador de Dios, perdió su autoridad y cambió su inocencia en culpabilidad. La humanidad entera quedó, entonces, bajo el maligno (1ªJn.5:19). Al hacerle creer a Adán que tenía algo superior a lo que Dios le había preparado, le arrebató su autoridad. Había desaparecido el liderazgo de Adán. Aspectos de un verdadero líder I.  

Vida Personal de un Líder

La vida personal del líder es esencial, pues si camina correctamente y lleva así la obra que el Señor le ha dado, esta florecerá y dará frutos perdurables; pero si es llevada incorrectamente, caerá de la gracia de Dios y se reflejará en su Ministerio e Iglesia, y por ende el avivamiento del cual forma parte se perderá. Es importante que los líderes cuiden y guarden su corazón con diligencia (Dt.4:9). Andando en integridad de corazón en todos los ámbitos de su vida (Sal.101:2), para que funcione su liderazgo. Pero hay peligros que pueden presentarse en la vida del líder, y de ellos hablan las Escrituras. Sí guardamos los mandatos de Dios, permaneceremos en Su amor (Jn.5:9,10). Las debilidades que pueden afectar un liderazgo son: El dinero; por lo que este no debe ser el objetivo de un líder ya que “… la raíz de todos los males es el amor al dinero” (1ªTi.6:10). Otra área frágil es la seducción por el sexo opuesto; el líder debe “andar por el Espíritu y no… de la carne” (Gal.5:16).

Porque Caen los Líderes

Muchos líderes han caído en esa trampa, un ejemplo lo vemos en la caída de uno de los ministerios más poderosos. Me refiero al de “Jimmy Swaggart”, quien tuvo que enfrentarse a un sonoro escándalo sexual que enlodó su vida, planteándose serias dudas entre el carácter de lo público y lo privado.  Las impactantes imágenes, dejaron estupefactos a los televidentes y dieron la vuelta al mundo. Otra área es el alcohol, de la cual Salomón dice: que aquel que se deja seducir por el vino no es sabio (Pr.20:1). Debemos ser sabios y evitarlo, para no ser de tropiezo a otros que crean está correcto hacerlo. Un líder debe ser prudente en todo lo que haga, sin olvidar que es un modelo a seguir e imitar. La clave de un buen líder está en la oración, en el estudio de la Palabra y en la pureza de su corazón. Es de sabios tomar notas y ponerlas en orden (Pr.22:20,21), enseñando a otros “todo el consejo de Dios” (Hch.20:27).

La Importancia de la Oración

La oración es el motor que mueve el corazón de Dios y es la fuente de donde emana la vida del cristiano; por ella surge la relación íntima con el Señor donde pedimos y esperamos Su repuesta. El Señor Jesús es nuestro modelo de una vida de oración, que incluso los discípulos querían que Él les enseñara a orar. Él dejó un modelo de oración “El Padre Nuestro” (Mt.6:9-13). Un líder debe saber que Dios es el “Padre nuestro que estás en los cielos”. Este reconocimiento nos da libre acceso para acercarnos a nuestro Padre celestial con la confianza de que Él nos escucha.

Santificado Sea Tu Nombre

Santificado sea tu nombre”, el nombre de Dios es tres veces Santo. Debemos procurar la santidad, pues sin ella nadie lo verá (He.12:14). “Venga tu reino” es anhelar que el Señor reine en nuestras vidas en todo momento y lugar. Él reina en nosotros cuando Cristo vive en nosotros. “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. El reino de Dios se inicia en nosotros al hacer Su voluntad. Jesús dijo: “Mi comida es hacer la voluntad del que me envió” (Jn.4:34). Busquemos la voluntad de Dios en cada circunstancia y deleitémonos en hacerla (Sal.1:1,2).

El Pan Nuestro de Cada Día, Dánoslo Hoy

“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” El Señor sabe que tenemos necesidades, pero desea que nos aproximemos a Él y confiemos en que Él nos proveerá (Fil.4:19). “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros…” Siempre debemos pedir perdón por todos los pecados, sabiendo que seremos perdonados cuando perdonamos a otros.

Y No Nos Metas en Tentación, Más Líbranos del Mal

“Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal”; debemos clamar a Dios para que nos libre de la tentación, antes de llegue. Jesús dijo: “velad y orad para que no entréis en tentación” (Mr.14:38). Si él líder cae, la vida de muchos se afectará. “porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria”; no olvidemos que el reino y lo que este conlleva es de Dios, no nuestro. Él tiene todo el poder, la gloria y la alabanza, por siempre. La oración nos vuelve fuertes y nos capacita para usar la armadura de Dios, que hará efecto en un líder cuando este mantiene la oración y la comunión con el Señor. Lo que es la oración en un líder cristiano, es el entrenamiento al soldado para la guerra.

Los Líderes y las Batallas de Dios

En las Escrituras podemos ver líderes que combatieron en las batallas de Dios, tales como: Josué, Gedeón, Débora, etc., los cuales fueron entrenados por Dios para la pelea. Por lo que, el líder como soldado de Dios es equipado con cierta armadura, vemos en 1ªTi.2:3-4, que Pablo nos compara con soldados que pelean en guerra espiritual, y nos dice que nuestra lucha es espiritual, no contra personas, sino contra potestades de maldad que están organizadas y son más poderosas que el hombre. Pablo nos invita en Ef.6:12-18, a que tomemos la armadura de Dios, y la llevemos con fuerza; de nada sirve que un soldado tenga una gran armadura si no la puede llevar.

El Propósito de armarnos es resistir en el día malo, es decir, el día en que Satanás nos ataque podamos resistir. Por ejemplo, el día malo de Eva fue cuando escuchó la serpiente. Hay que velar en todo tiempo. Aspectos de un verdadero líder I.

La Armadura de Dios

La armadura está compuesta por: La verdad, para ceñir nuestros lomos. Los lomos son la fuerza del hombre. Los soldados en el ejército son entrenados para que sus lomos sean fuertes y soporten peso. El soldado romano en su armadura, usaba un cinto que lo ayudaba a moverse y pelear con facilidad, si no, era propenso a caer y ser vencido por el enemigo. En lo espiritual, si nos ceñimos bien con la verdad es imposible que caigamos. La coraza de la justicia. Su finalidad es proteger el corazón del soldado; representa la justicia que hemos recibido de Dios en Cristo. Mediante ella es que somos aptos ante Dios (Fil.3:9). Esta justicia debe estar en nosotros (Mt.5:6). “tu justicia para con los rectos de corazón” (Sal.36:10). Aspectos de un verdadero líder I.

Los Pies Representan Nuestro Andar

Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Los pies representan nuestro andar. Somos portadores de la paz de Dios. Los soldados romanos usaban sandalias sujetadas a los pies y tobillos, ligeros para la batalla. Los pies en la Biblia representan la evangelización de los perdidos (Is.52:7). Pablo quiso decir, la evangelización es una tarea que cumplir y un arma para usar frente al enemigo.

El Escudo de la Fe

El escudo de la fe. El escudo habla de protección, los soldados romanos usaban un escudo largo que cubría el cuerpo casi completo. Nuestra fe debe cubrirnos y protegernos totalmente de los ataques del enemigo. “El justo por la fe vivirá” (Ro.1:17). Un soldado sin escudo era un soldado vulnerable y un creyente sin fe será vulnerable cuando tenga que apagar los dardos del enemigo lanzados con duda, miedo y desanimo. Cubrámonos con el escudo de la fe, y vivamos por ella. Aspectos de un verdadero líder I.

El Yelmo de la Salvación

El yelmo de la salvación cubre nuestra mente. Un yelmo era un casco que protegía la cabeza del soldado; protejamos nuestra mente de todo pensamiento que trate de confundirnos, tengamos la mente de Cristo (1ªCo.2:16), humildes, rectos y puros, despojando todo pensamiento injusto (Is.55:7-9). Por tanto, cuando nos vestimos con el yelmo de la salvación, poseemos una mente celestial, haciendo la voluntad de Dios y entendiendo Sus caminos.

La Espada del Espíritu

La espada del Espíritu, es la Palabra de Dios. Su palabra debe estar siempre en nuestra boca. Una espada con buen filo, corta al instante y si se usa adecuadamente será un arma agresiva, cortante, que penetra, parte, discierne (He.4:12). Jesús la usó cuando fue tentado por Satanás y lo derrotó al decir “escrito está” (Lc.4:4). Así nosotros podemos vencer diciendo “escrito está”, hiriéndolo, echándolo fuera y ganando la batalla en los momentos de tentación (Mt.4:4-7). Como soldado de Cristo no debemos envolvernos en las cosas del mundo, para servir con agrado a Aquél que nos ha llamado como soldado. Aspectos de un verdadero líder I.

Consejo Para los Líderes

En conclusión, como líderes debemos permitir que Dios guie y moldee nuestra vida, carácter y personalidad, conforme a Su voluntad. Él hace que no nos igualemos a los líderes del mundo. Todo líder tiene que llevar una vida personal con integridad de corazón, humildad y pureza, caminando por las sendas de verdad, y haciendo la voluntad de Dios. Recordando que es un ejemplo para aquellos que dirige, ya que su conducta pública y privada está siendo observada y su firmeza no debe estar en sus propias fuerzas, sino en la de Dios, “estad en guardia, no sea que, arrastrados por el error de hombres libertinos, caigáis de vuestra firmeza” (2ªP.3:17).

Cristo Modeló un Verdadero Liderazgo

La vida de oración de un líder es vital, porque ella es el motor que mueve el corazón de Dios y lo lleva a un plano de intimidad con nuestro creador. Su modelo debe ser Jesús, andando como Él anduvo (1ªJn.2:6), reconocer que la oración reduce nuestras pretensiones y abre la puerta para conocer más de cerca a Dios y “Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios …” (Jn.9:31), “la oración eficaz del justo, puede mucho”(Stg.5:16). El líder como un soldado de Cristo, debe llevar toda la armadura de Dios, emplear la Espada del Espíritu tomando en cuenta que todas las partes de la armadura de Dios son para usarlas y defendernos del enemigo. Si queremos vencerlo, es preciso que nos revistamos de ella, es la única forma de vencer y hacerle frente. Aspectos de un verdadero líder I.

Sabiendo que “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.

(1ªCo.10:1)
Reflexiones

Job y los Beneficios del Sufrimiento

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Nacimos para ser probados


Nacimos para ser probados (Job.7:17-18). Desde el principio Dios ha fijado Su corazón en el hombre y está probándolo a toda hora. A través del proceso de la prueba se revela quienes somos y cuáles son nuestras deficiencias. El sufrimiento es un medio que Dios muchas veces emplea para probarnos y calificarnos. Por esta razón Dios permitió pasar a Job por uno de los procesos más dolorosos y terribles que un ser humano haya podido experimentar. Este sufrimiento fue evidenciado en todas las áreas de su vida. Job y los Beneficios del Sufrimiento.

 El problema más gran que enfrenta la humanidad es la soberbia. Esa es la razón del castigo de Dios a Su pueblo (Job.33:16-20). El amor divino nos hace atravesar dificultades mediante las cuales forma en nosotros la humildad. Ella nos abre las puertas para recibir gracia y humildad (Pr.20:30). Son las pruebas y las dificultades las que sacan a la luz nuestra naturaleza, las malas motivaciones que tenemos escondidas, para que nos convenzamos de su existencia y veamos la realidad del problema. La rectitud del hombre ante sus ojos (Pr.21:2). Expone lo que tenemos en el corazón. El fuego de la aflicción devora la aflicción, la imprudencia y el espíritu de crítica.

La derrota y el fracaso nos condiciona para ser tiernos y compasivos. Dios ablanda nuestro corazón (Job.23:16). La renovación de nuestro entendimiento nos cambia (Ro.12:2). El sufrimiento echa por tierra nuestro deseo o inclinación a pecar.   El sufrimiento es el medio que nos permite mantener estas inclinaciones bajo control. Padecer en la carne por voluntad anula el pecado (1ªP.4:1). Job y los Beneficios del Sufrimiento.

Somos Perfeccionados a través del Sufrimiento

Después de pasar por el sufrimiento, Él nos perfecciona, afirma, fortalece, y nos establece (1ªP.5:10). Nos hace madurar. Cuando la verdad nos cuesta cara, la atesoramos en nuestro corazón (Pr.23:23). El deseo de Dios es el de combatir con todo aquellos que nos ha robado la paz. Todo pesar autoinducido, la soberbia y el resentimiento que nos quitan la paz, Dios nos juzga cuando atravesamos el fuego de la aflicción. Las pruebas de fuego al igual que el propósito que tuvo para los tres hebreos, lo tienen para nosotros, y es quemar nuestras ataduras sin que suframos ningún daño. Después de atravesar el proceso de disciplina y purificación de nuestros desordenes, se producirá el “fruto apacible de justicia” (He.12:11; Sal.94:12-13). Job y los Beneficios del Sufrimiento.

La mayoría de las veces los castigos de Dios impiden que nos desviemos de la ruta. Por eso es necesaria su vara para hacernos volver de nuevo al camino. Los túneles por ser oscuros, solitarios y temerosos, son el camino más rápido. Por eso Dios muchas veces nos lleva por túneles, con el propósito de llevarnos en la ruta correcta y sin extraviarnos. Cuando Dios nos recluye impidiéndonos girar a la derecha o la izquierda es porque Él ha escogido una mejor ruta. Pablo nos dice en Ro.5:3 que la tribulación produce paciencia. Cuando hablamos de tribulación nos referimos literalmente a presión. Job es un modelo de la “Gran Tribulación”.


Las Tribulaciones nos perfeccionan

La Iglesia de Dios es perfeccionada y preparada a través de la tribulación para reinar con Cristo. Por eso, la Gran Tribulación va a producir una inmensa paciencia a los santos (Ap.13:10; 14:12). Por esta razón Job tipifica a la Iglesia sufrida y glorificada. Él será el santo del Milenio.

Tanto Pedro como Santiago declaran que nuestra fe tiene que ser purificada (1ªP.1:7; Sgo.1:2-3). Pero es una muestra, ya que, a pesar de tener una vida de prejuicios y emociones, él pudo purificar su fe después de atravesar muchas pruebas purificadoras. Finalmente, su fe fue hallada en alabanza. Job experimentó la prueba y salió victorioso (Job.23:10). Cristo por lo que sufrió aprendió obediencia o control (He.2:10; 5:8-9). La adversidad nos adiestrará, equipará, disciplinará y preparará para aprender obediencia. Nuestros errores y fracasos nos hacen alcanzar sabiduría.

Por medio al Sufrimiento aprendemos mansedumbre

Por lo general, aprendemos más de nuestros fracasos que de nuestros éxitos. Cuando sufrimos quebrantamiento y pérdida de identidad aprendemos mansedumbre. Como Moisés el hombre más manso de la tierra, aprendió a soportar la disciplina y a aceptar las circunstancias, así lo debemos hacer. Por eso, la mansedumbre significa rendir nuestros derechos a Dios. Cuando no rendimos nuestros derechos a Dios, padecemos el problema de la ira permanentemente. La consecuencia de hacer la voluntad de Dios, es pasar por la prueba más difícil comúnmente. El sufrimiento ocasiona en nosotros una gran capacidad de gozo. Cuando padecemos afrenta por causa del nombre de Cristo experimentamos gozo (Hch.5:41). Mientras menos padecemos menos gozo tenemos (Lc.6:21-26).

Debemos estar dispuesto a estar identificados con los vituperios de Cristo, para poder participar de Su gloria (Hch.5:41; Ro.8:18). Moisés prefirió el vituperio de Cristo que las riquezas de los egipcios (He.11:26). Cuando sufrimos nos identificamos con Cristo (He.13:12-13). Jesús no es popular en el sistema del mundo, Él está fuera del campamento. Por medio del sufrimiento seremos capacitados para consolar y poder entender a los demás en lo que Dios también, nos ha consolado a nosotros (2ªCo.1:3-7). Con la empatía sabemos lo que los demás están sintiendo y pensando.

Los amigos de Job no la tuvieron con él. Después de pasar el horno ardiente y ser refinados como el oro a través de la tribulación, la aflicción crea en nosotros un eterno peso de gloria (2ªCo.4:17). Esto crea nuestra naturaleza divina, oro refinado en fuego (Ap.3:18). El sufrimiento nos prepara para reinar con Él (2ª ti.2:12). Los que tengan el privilegio de recibir la abundancia de la gracia reinaran con Él (Ro.5:17). Cuando tengamos necesidad, recibiremos abundante gracia. Job y los Beneficios del Sufrimiento.


No despreciemos la disciplina

El Señor al que ama disciplina, y castiga a todo el que recibe por hijo (He.12:6). Por esta razón no debemos despreciar las correcciones y disciplinas del Señor (He.12.5). Si no somos disciplinados, no desaparecerán de nosotros la ira, la soberbia, la terquedad y todo problema de ataduras. Entonces, Dios nos verá como hijos ilegítimos, porque hemos rechazado la corrección y el cambio; no tenemos la imagen ni la semejanza del Padre Celestial (He.12:8).

Lucas en Hch.14:22 declara: “A través de muchas aflicciones entramos en el reino de los cielos”. El reino de los cielos es: 1. El cielo en sí; 2. Es el cielo bajado a la tierra (el Milenio); y 3. Es el cielo llevado al corazón de los hombres. Pero solamente podremos entrar a este reino a través del sufrimiento. Jesús fue el modelo del sufrimiento, porque fue perfeccionado a través de muchos sufrimientos (He.2:10; 5:8-9). Es en medio del sufrimiento que somos preparados para cumplir la tarea que Dios nos ha ordenado que hagamos. Somos preparados por medio a los errores, fracasos, y disciplinas para cumplir con la labor que Dios quiere que realicemos.

Cristo vivió la experiencia del sufrimiento

Cristo vivió la experiencia del sufrimiento de la cruz. Por eso, Pablo declaró al vivir también la experiencia del sufrimiento, con Cristo esto juntamente crucificado… (Gá.2.20). No es posible conocer íntimamente a Dios, sino vivimos en nuestra carne la experiencia del sufrimiento. Pablo dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia”, (Fil.1:21). Por eso el evangelio de prosperidad lo que producen son bebés espirituales. Pablo experimentado en sufrimientos y tribulaciones expresó que no hay otra vía de llegar a la gloria, sino es a través del sufrimiento.

Pablo dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia”, (Fil.1:21). Por eso el evangelio de prosperidad lo que producen son bebés espirituales. Pablo experimentado en sufrimientos y tribulaciones expresó que no hay otra vía de llegar a la gloria, sino es a través del sufrimiento. En (Ro.8:18) Pablo dijo que las aflicciones no eran comparables a la gloria venidera. Para que alcancemos la gloria tenemos que padecer el sufrimiento (1ªP.4.12-14; 5:1). Hay un enorme peso de gloria en la tribulación, así lo expresó Pablo.  Cuando sufrimos, la verdad como experiencia vivida, se hace vida en nosotros. Por eso, tiene un alto precio (Pr.23:23). Pablo sufrió por el cuerpo de Cristo para ayudarlo a madurar (Col.1:24, 2:1). Cristo fue el modelo del sacrificio vicario en la cruz del Calvario, por eso sufrió para llevarnos a nosotros a la victoria. Job y los Beneficios del Sufrimiento.


Mi Testimonio

Hace aproximadamente unos 11 años viví uno de los sufrimientos más intensos que he podido experimentar. Recuerdo que estaba sometido a una intensa presión económica que produjo en mí un descontrol en mi estado emocional, físico y mental. La presión arterial se disparó, el colesterol también, como producto de este estado. Muchos frentes abiertos, ataques por todos los lados y pocas o ninguna opción de salida a esta situación. Tuve que entregar el título de mi casa como garantía, mientras se resolvía esta situación. Muchos meses de insomnio, noches completas de lloro y lamento. El deterioro en mi salud era muy notable y mi estado emocional por el sufrimiento me estaba haciendo colapsar.

Pero recibí una llamada de un hermano de San Diego que me testificó como presenció, cómo se desarrollaba mi batalla espiritual, y como las huestes del Señor vencían a los principados y potestades de Satanás. A partir de ese momento, el Señor impartió una paz que sobrepasó todo entendimiento, y todo se resolvió. Hasta el día de hoy, tengo la bendición de esa paz que fue impartida a mi vida, y es mi estandarte en todo tiempo.


Las Pruebas Ablandan o Endurecen nuestro corazón

En conclusión, las pruebas pueden ablandar o endurecer nuestros corazones, solo depende de la alternativa que elijamos tomar. Pero tenemos el poder de elegir convertir las dificultades ya sea en duras pruebas o en oportunidades. Los sufrimientos pueden traer gozo o amargarnos. En el orden de Dios, todo sufrimiento, todo obstáculo, enemigo y problemas que enfrentemos, obrará para bien. Los pesares, las injusticias y las molestias, están trabajando poderosamente a nuestro favor para producir en nosotros los beneficios y bendiciones que el Señor nos quiere dar. Solo a través de los sufrimientos, podemos experimentar en nuestras vidas los beneficios que son impartidos a todos aquellos que están dispuestos a pagar el precio. 2ªTi.2:12 dice: “Si sufrimos, reinaremos con Él.

Reflexiones

Cristo es el Rey de los Judíos

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Cristo es el Rey de los judíos

Cristo es el Rey de los judíos 2

El Mesías del judaísmo (Mashíaj o Moshíaj), tradicionalmente hace referencia a un futuro líder, un rey judío proveniente de la línea davídica (es decir, un descendiente directo del David bíblico), quien será ungido y por consiguiente el ungido del pueblo de Israel, e investido para gobernar tanto al pueblo judío como al resto de la humanidad. Conocido como el último de los dos mesías esperados por el judaísmo, que estaría involucrado en la liberación del pueblo judío del exilio diaspórico y ello daría paso a la tan esperada Era Mesiánica, donde todas las naciones reconocen al Dios de Israel como soberano y reinan la paz y la justicia. El presente expositivo explica como el Evangelio de Mateo retrata a Cristo como el Rey de los judíos. Desarrolla acerca de la audiencia a la que se escribió este Evangelio, trata algunos puntos clave que solamente se exponen aquí, así como otras verdades en el Evangelio de Mateo que revelan que Jesús es el Mesías y el Rey de los Judíos. Cristo es el Rey de los judíos.

Audiencia de Mateo

            La audiencia a quien se dirigía Mateo eran sus compatriotas judíos, muchos de los cuales especialmente los fariseos y saduceos tercamente se rehusaron a aceptar a Jesús como Su Mesías. A pesar de siglos de haber leído y estudiado el Antiguo Testamento, sus ojos estaban ciegos a la verdad de quién era Jesús. Jesús mismo les reprocha la dureza de sus corazones y su negativa a reconocer a Aquel que supuestamente ellos habían estado esperando (Jn.5:38-40). Ellos querían a un Mesías bajo sus propios términos, uno que cumpliera sus propios deseos e hiciera lo que ellos querían que Él hiciera. Debido a que fue escrito para los judíos, Mateo se empeñó en demostrar que Jesús era el Mesías prometido. Para cada judío era básico y fundamental saber si era posible trazar la genealogía de Jesús hasta llegar a David, y su énfasis en el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, que los judíos encontraban muy significativo;    por esta razón, Mateo lo presenta como “hijo de David, hijo de Abraham” (Ro.1:2).


Revelación de Mateo acerca de Jesús

            Mateo presenta a Jesús como el león, el rey de las bestias, y lo revela como el Rey de los Judíos. Es llamado el Evangelio didáctico o de enseñanza, y es abundante en las enseñanzas de Jesús. Sus tres enseñanzas más conocidas son el Sermón del Monte, Las Siete Parábolas del Reino, y las enseñanzas del Reino Venidero incluidas en el Monte de los Olivos. Mateo fue un cobrador de impuesto contratado por la fuerza de ocupación romana. Fue mientras estaba sentado en la oficina de los tributos cerca de Capernaúm, sobre la gran Ruta del Oeste que iba a Damasco hasta el Mediterráneo, que Jesús lo llamó. Marco lo llamó “Leví”, hijo de Alfeo (Mr.2:13-17). Debido a su profesión, Mateo aportó cualidades que otros no tenían al círculo de apóstoles. Pero en su propio evangelio el usa el nombre de Mateo, que significa “don de Dios”. Utiliza términos familiares de un contador, y como experto en finanzas, estaba capacitado para recolectar material y ordenarlo. Por esto él reúne más enseñanzas de Jesús, poniéndolos bajo encabezamientos.

            Mateo divide las generaciones desde Abraham hasta Cristo en tres grupos de catorce, haciendo un total de cuarenta y dos. 14 De Abraham hasta David, 14 de David hasta el exilio babilónico y 14 desde el exilio babilónico hasta Cristo (Mt.1:17). Catorce se obtiene de multiplicar 2 por 7. En la Biblia, el número “dos” significa testimonio y el “siete” significa perfección espiritual. El número “tres” significa divinidad, relacionado con la Trinidad. Las tres divisiones por14 generaciones significan “el testimonio de la perfección espiritual divina”.  Hay un total de 62 generaciones desde Adán hasta Cristo. 


Mateo Confirma la descendencia del Rey de los judíos

            Mateo inicia su estudio nombrando los primeros tres patriarcas de la nación: Abraham, Isaac, y Jacob. En Isaac le será llamada descendencia (Gn.21:12). Siguiendo la secuencia, Mateo posteriormente menciona a Jacob. Luego de Jacob sigue Judá. Jesús descendía de Judá. Quien tenía la promesa y el derecho al trono era el cuarto hijo de Jacob, Judá (Gn.49:10). En Mt.1:3 vemos la genealogía de Judá: Tuvo gemelos de Tamar: Fares y Zara (Gn.38:27-30; Rut.4:12).       

            En Mt.1:5 Mateo menciona los ancestros más cercanos de David entre los que menciona a Rahab la ramera. Pero esta misma Rahab es mencionada también el He.11:31 entre los héroes de la fe; lo vemos en también en Stg.2:25. Luego se casó con un buen hombre llamado Salmón, por eso entró en la genealogía del Mesías. De esta unión salió su primogénito hijo que le llamaron Booz. Este fue el esposo de Rut cuya historia es narrada en el libro de Rut, y que se desarrolla en el período de los jueces. De esta unión nació Obed, quien fue el abuelo del rey David. Nos llama la atención que en la línea mesiánica aparecen dos mujeres gentiles, ellas son: Rahab y Rut la moabita. Cristo es el Rey de los judíos.

La importancia de David en la genealogía

            De ahí viene la importancia en mencionar a David en la genealogía de Cristo, porque esto confirma que Jesús era verdaderamente el Hijo de David y que tenía un legítimo y auténtico derecho hereditario para reclamar el trono de Israel. Jesús pudo verdaderamente ser llamado “El Rey de los Judíos”. Mateo tiene unas 129 referencias del Antiguo Testamento, profecías mesiánicas que relacionó con la vida y ministerio de Jesús, y mostrando como fueron cumplidas en Él. Usa el termino reino de los cielos unas 30 veces. Esta es una expresión única de Mateo. Mateo usa la expresión el Hijo de David unas 10 veces.  Mateo es el único evangelio en hacer referencia a la casa de Israel.

            Mt.2:1: “Cuando Jesús nació en Belén…”. La razón por la que Mateo menciona Belén es que todo judío sabía que era Belén donde el Mesías nacería (Mt.5:2). En el versículo 2 los magos preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?” Mateo incluye esto en su narración porque presenta a Jesús como el rey de los judíos. Él no era solamente un Salvador, sino un Rey. No solamente era un Rey, sino también la Deidad. Solamente la Deidad es digna de ser adorada. En el versículo 11, cuando vieron al Niño con Su madre María, se postraron y lo adoraron, no los adoraron. María no fue adorada. Solamente Dios puede ser adorado. Los regalos que le llevaron tenían significado profético. El oro habla de la naturaleza divina, el incienso de sufrimiento y la mirra de muerte. Estos regalos representaban a la deidad que debía sufrir y morir.

Jesús ante Pilato

            La causa escrita por Pilato: “Rey de los Judíos” (Mt.27:37; Mr.15:26; Lc.23:38; Jn.19:19-22). “Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?” (Jn.18:33-34). Jesús sabía que los judíos habían puestos esas palabras en la boca de Pilato. También, cuando enumeraron muchos de los otros cargos de los principales sacerdotes, Jesús no contestó nada, de manera que Pilato se maravillaba mucho del control y la paz que mostraba (Mt. 27:11-14; Mc.15:3-5).


           Los líderes religiosos se llenaron de envidia

           Comprendía plenamente que los líderes religiosos le habían entregado a Jesús por envidia (Mt. 27:18; Mc. 15:10). Como era costumbre soltar a un prisionero durante la fiesta, Pilato les preguntó: “¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?” (Jn.18:39). La congregación podía elegir entre Jesús y un prisionero famoso llamado Barrabás (Mt. 27:16-17). Pilato no tenía ningún derecho de permitir que la gente eligiera. Él sabía que Cristo era un hombre inocente y estaba obligado a protegerlo.

            Barrabás el criminal fue soltado, pero Jesús fue condenado. Después de azotarlo, Pilato entregó a Jesús a sus soldados para que se lo llevasen y lo crucificasen. Primero lo desnudaron y lo vistieron de púrpura. El púrpura es el color de la realeza. Mateo dice que pusieron sobre Él un manto de escarlata. El escarlata es el color del sacerdote. Jesús era a la vez rey y sacerdote. Para burlarse más de Él, clavaron una corona de espinas en Su cabeza y dijeron: “Salve, Rey de los judíos”. Los espinos son un resultado de la caída. Cristo estaba llevando la maldición del pecado por nosotros. El Padre había echado sobre Él la iniquidad de todos nosotros (Is.53:6). Cristo es el Rey de los judíos.

El retrato del Evangélio de Mateo

            También colocaron una caña en Su mano derecha, simbolizando el cetro de autoridad que un rey poseía. Ellos se arrodillaron como si estuviesen adorando al Rey de los judíos. Entonces los soldados le quitaron la caña de Su mano y se la rompieron en la cabeza, y le escupieron en la cara (Mt. 27:27-30). La inscripción colocada sobre la cabeza de Jesús en la cruz estaba en tres idiomas diferentes: griego, latín y hebreo. Los cuatro evangelistas incluyen REY DE LOS JUDÍOS. Poniendo los cuatro juntos diría: “Éste es Jesús nazareno, el Rey de los judíos”. Era costumbre que se escribiese el delito de cada criminal encima de Su cabeza, pero Pilato no podía hacer ningún cargo contra Jesús. Los judíos querían que Pilato lo cambiase por una burla, pero éste rehusó (Jn.19:21-22). Cristo es el Rey de los judíos.

            En conclusión, el Evangelio de Mateo retrata a Cristo como el Rey de los Judíos, y revela que Jesús es el Mesías y el Rey de los judíos. Mateo escribe su Evangelio a los judíos. Él es judío, y traza el linaje de Cristo hasta Abraham, pasando por David (1:1). Principalmente, Cristo vino a establecer un reino interno y espiritual en las vidas de las personas. Los principios para la vida del reino quedaron plasmados en este Sermón del Monte. Este reino espiritual que Cristo vino a establecer es una realidad interior de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Ro.14:17). Al final, habrá un reino físico traído a la Tierra: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Esto sucederá en el tiempo del Milenio, pero empieza en el corazón.

 

Bibliografía

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Vine Diccionario Expositivo

© 1999 Editorial Caribe, Inc. Una división de Thomas Nelson, Inc.

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Reflexiones

Aspectos de la Fe Cristiana

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Aspectos de la Fe

Aspectos de la fe cristiana

Cuando Puedes Creer sin Ver

Ro.1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: “Mas el justo por la fe vivirá”. Partiendo de este verso, podemos ver claramente la importancia del elemento fe en la vida del creyente que decide acercarse al Señor con la firme convicción de que podrá alcanzar la meta final en su caminata espiritual. Como la define el Dr. Brian Bailey en su libro Pilares de la Fe: “La fe es el cimiento de nuestra experiencia cristiana (Ef.2:8)”, y es también la base para recibir, desarrollar y avanzar hacia la pureza (2ª P.1:5-8).

Vemos como la define el apóstol Pablo en el Libro de Hebreos 11:1 “Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. A la luz de las Escrituras la fe juega un papel determinante para poder alcanzar el cumplimiento del propósito de Dios en cada una de nuestras vidas. Por eso en necesario acercarse confiadamente al trono de la gracia… (He.4:16); es decir, con fe. Por eso la fe es un don de Dios. Veamos algunos aspectos de la fe. Aspectos de la fe cristiana.

Estableciendo el Concepto de Que es Fe

Es necesario establecer de una manera clara y determinada la diferencia que hay entre fe y creer. Gramaticalmente vemos que fe es un sustantivo y creer vemos claramente que es un verbo. Mientras creer se puede conjugar, fe no tiene conjugación en nuestra gramática. Cuando me refiero a sustantivo, estoy hablado de lo que se refiere a una persona, animal, una cosa o una idea. La fe no es más que una sustancia. Pero como ya he dicho, creer es un verbo. Que, a diferencia de la fe, indica acción o un estado del ser, algo que podemos hacer. Cuando pensamos en creer nos estamos refiriendo a una acción. Estamos hablando de asumir la posición de aceptar y tener plena confianza en lo que el Señor dice. Esta actitud involucra al corazón; sin embargo, notamos que la fe es una sustancia. Aspectos de la fe cristiana.

Con un ejemplo podemos ver claramente la diferencia. Veamos el caso de Pedro cuando le pidió al Señor que le permitiera caminar sobre el mar. Dice la Palabra lo siguiente: Mt.14:29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.  Todo iba bien hasta ese momento, sin embargo, dicen las Escrituras: Mt.14:30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Notamos claramente que Pedro tenía la fe que el Señor le dio para poder caminar sobre las aguas, pero la duda impidió que él pudiera mantenerse por encima de las circunstancias que le amenazaban. ¿Es nuestra fe suficiente? De ninguna manera.

Por eso el Señor le dice: Mt.14:31… ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Pedro creía con todo su corazón que podía hacerlo, no obstante, vemos que le faltó fe para mantenerse. Jesús pudo ver su falta de fe y reprochó a Pedro por esta acción de no creer lo suficiente.  Necesitaba que Jesús impartiera la fe a su corazón para que pudiera mantener no importando los fuertes vientos que lo azotaban.

Creyendo en lo que Dios dice

Es sumamente importante que tengamos la capacidad para creer lo que dice Dios cuando nos habla. No obstante, podemos ver que tan solo con creer no se genera, no se realiza, no se provoca el milagro que muchas veces deseamos. Creemos que Dios salva, pero la salvación no se realiza hasta que Dios ha puesto la fe sufriente dentro de nuestro corazón.   Cito Hch.6:31 Ellos dijeron:  Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tú casa. Cuando Dios pone fe en nuestro corazón; entonces, se produce el milagro.

Debemos de entender que el creer solamente no puede producir milagros, porque cuando creemos, estamos produciendo un acto de nuestra propia voluntad; pero la fe no, porque es divina. En resumen, la fe es una sustancia; sin embargo, el creer es realmente una actitud del corazón. El creer nos corresponde a nosotros como responsables, accionando en un acto de voluntad propia. Pero dependerá de Dios darnos la fe suficiente si está en su soberana voluntad. Creer es responsabilidad nuestra. Sin embargo, depende de Dios el querer darnos fe.

Entre el don de fe y el fruto de fe existe una diferencia muy basta. Si miramos a la luz de la Biblia, el don de fe se refiere específicamente a los milagros, sanidades y a la manifestación del poder de Dios. Pero el fruto de fe está íntimamente ligado con nuestro carácter y la relación que tenemos con el Señor. El don de fe es mejor conocido como “fe en acción”. El diagrama de los ocho pasos hacia la perfección y el poder, nos muestra que el fruto de fe es necesario para poder alcanzar la salvación. Pero vemos también al ascender en el lado izquierdo, que alcanzamos el amor, que es la cima de la perfección y la madurez cristiana. Aspectos de la fe cristiana.

Descendiendo al Otro Lado

El Señor no nos manda a quedarnos en la cima del monte, sino que debemos descender al otro lado, el cual representa nuestro ministerio y nuestra capacidad de poder fluir en el don de fe. Vemos el ejemplo de Cristo que no se quedó en el monte de Transfiguración, sino que bajó para proveer para las necesidades de la multitud que estaba en el valle (Mr.9.14-29; Lc.9.37-43). Y vemos que fue después que él descendió del monte que pudo hablar del poder extraordinario del don de fe y del poder que tiene Dios para nuestras vidas. Después que se ha alcanzado el amor en la cima del monte; entonces, hay que ver que ese amor puede hacer que el don de fe empiece a fluir y comience a obrar en nuestras vidas.

Por el fruto de fe somos conducidos al amor, el cual es capaz de liberar el don de fe para que opere en nuestras vidas. Vemos entonces, a Pablo hablar de la fe que obra por el amor (1ªCo.13:13). Podemos ver que a través del corazón compasivo de Jesús fluyó virtud para sanidad de la gente (Mt.15:32). Porque el amor moraba dentro de Su corazón notamos que Él pudo liberar fe para sanar a la gente.

El Don de la Fe es un Fruto del Espíritu

Como el don de fe es uno de los nueve frutos del Espíritu Santo de los que Pablo habla en Corintios, así el fruto de la fe es también uno de los nueve frutos del Espíritu Santo que nos habla Gálatas. (Ef.4:7; 4:12). El apóstol Pablo nos habla claramente y nos enseña cual es el equilibrio correcto que debemos de tener: Seguir el amor y procurar los dones (1ªCo.12:1; 12:31; 13:2). La verdadera señal de madurez según el apóstol Pablo consiste en gobernar primero nuestro carácter y luego perseguir el amor; anhelando con un gran deseo los dones espirituales con la finalidad de poder servir a otros. Aspectos de la fe cristiana.

La fe no es solamente un don, sino también un fruto del Espíritu Santo, y por ser un fruto tiene que desarrollarse, y crecer. Tiene diferentes etapas de crecimiento (Mr. 4.13-20; Lc.8.11-15). Estos niveles están representados por: El llevar más fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno. Es comparada con los tres niveles de productividad que Juan describe claramente en el capítulo quince: fruto, más fruto y mucho fruto. Todo esto está relacionado con las diferentes etapas de crecimiento de Marcos 4:28 que nos habla de: La hierba, la espiga y el grano lleno en la espiga.

Y finalmente todo esto lo podemos relacionar con el triple desarrollo del fruto, el cual corresponde a la fe que debe ser necesaria para morar en el Atrio exterior; después la fe necesaria para avanzar al Lugar Santo, y finalmente alcanzar la fe requerida para entrar detrás del velo, hasta llegar al Lugar Santísimo.

Estas tres etapas están relacionada e íntimamente ligadas con nuestra vida, y nuestra experiencia cristiana; y esto es una verdad particularmente en todo lo que se refiere al fruto de la fe.

Como Recibir el Don de Fe

Esto se explica de la siguiente manera; cuando nacemos de nuevo, tenemos el privilegio de recibir la fe de Dios en nuestro corazón en forma de semilla de mostaza (Mr.4.30-32; Lc.13.18-19). No debemos vivir toda la vida como una semilla de fe; aspiramos que nuestra fe crezca y que llegue a la madurez hasta convertirse en un árbol fuerte y grande que dé muchos frutos para Dios y su reino (el fruto de la fe).

En conclusión, al examinar los diferentes aspectos de la fe encontramos que: La fe es una sustancia. En la versión NTRV58 se define la fe como: He.11:1 Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. Sin embargo, creer es una acción, una decisión de aceptar y tener la plena confianza en todo lo que el Señor dice. Es una actitud que involucra al corazón. La fe es el fundamento de nuestra experiencia cristiana y la base para recibir, desarrollar y avanzar a la pureza. Creer es un verbo, un estado del ser; lo que hacemos.

El don de la fe se diferencia del fruto de la fe. Porque el don de la fe se refiere específicamente a milagros, sanidades y al poder de Dios obrando, mientras el fruto está relacionado con nuestro carácter y nuestra relación con Dios. Necesitamos desarrollarnos hasta llegar a la madurez espiritual sin la cual no alcanzaremos la estatura del Perfecto.

La fe depende básicamente de creer, ella nos prepara para la fe. Debemos de creer cuando Dios nos habla. Y confesar con nuestra boca lo que Dios no ha hablado.  Hay una condición que tiene que cumplirse de una manera efectiva, porque para tener fe, Dios tiene que dárnosla. Porque viene de lo alto, es divina y de la única manera que podemos tener fe es si Él nos la da, porque nosotros no podemos producirla. He.11:6Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Debemos tener bien claros los aspectos de la fe cristiana.

Reflexiones

Dios Es Nuestra Única Esperanza

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Dios Es Nuestra Única Esperanza

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La antesala del fin

En el libro de Mateo los discípulos de Jesús le hicieron una pregunta muy interesante. Los discípulos le preguntaron al Señor: “Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y que señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? (Mateo 24:3b). El Señor dejó como señal una serie de eventos que tenía que evidenciarse, para que pudiéramos creer. Luego, entender que Jesús sabía a ciencia cierta que ocurría en el futuro.  Dios Es Nuestra Única Esperanza.

Jesús hace un señalamiento y una advertencia en torno a este tema. Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán (Mateo 24:4-5). Jesús sabía que muchos iban a ser engañados. Muchos buscando paz y seguridad seguirán a encantadores y agoreros. Hoy estamos frente a muchos que se dicen ser y no lo son. Hay un detalle que Jesús deja muy claro en su exposición cuando dice: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6). Porque que miremos todo lo que está ocurriendo en el mundo en el día de hoy. A la luz de las palabras de Jesús; vemos que todavía no hemos llegado al fin. Hay una serie de evento ocurriendo a diario, pero Mateo 24:8 dice: “Y todo esto será principio de dolores”.

Dios Es Nuestra Única Esperanza

Tenemos que volver a la Palabra y refugiarnos en ella para encontrar el oportuno socorro. Es en los momentos de dificultad y en las situaciones de gran peligro; que nos acordamos que Dios existe. Esta expresión la encontramos en el Salmo 46. Aquí el salmista da por cierto de acuerdo a su experiencia, de que solo estamos amparados y guardados. Cuando estamos en las manos de nuestro Señor Dios.

Realidad Que Vive el Mundo Hoy

Cuando enfrentamos situaciones en nuestra vida, en las cuales no tenemos una solución; muchas veces nos sentimos impotentes. Cuando solicitamos ayuda, pero tampoco la recibimos. Entonces, nos invade la desesperanza y el temor. Jehová es nuestro amparo y fortaleza. Hoy el mundo está enfrentando uno de los peores problemas de salud registrado en toda la historia de la humanidad. Las potencias mundiales han sido sacudidas por este virus que no respeta status social, condición económica, raza, sexo, edad o nación. Científicos, especialistas y organismos internacionales de salud han reaccionado con impotencia ante la sorpresa del coronavirus, ya convertido en pandemia mundial. Medidas extremas han tenido que ser tomada para detener este fenómeno que se expande rápidamente cruzando fronteras y contagiando a todos los habitantes del globo terráqueo.  Dios Es Nuestra Única Esperanza.

Pero, el mundo se ha olvidado de Dios y de las advertencias que Jesús pronunció en el libro de Mateo 24:6-7: “Porque se levantará nación contra nación, y reino con reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares”. Jehová es nuestro amparo y fortaleza. Ante todos estos eventos que hoy sacuden al mundo, Dios nos recuerda lo que está escrito en el Salmo 46:1-2 “Dios es nuestro amparo y fortaleza. Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

¿Qué gobernante tiene la solución inmediata para detener este espíritu de muerte que está rondando las naciones y cobrando víctimas con cifras alarmantes? ¿Qué solución inmediata tiene la Organización Mundial para la Salud que pueda ser efectiva en la menor brevedad de tiempo?

Pero el Señor nos dice en 2ª Crónicas 7:14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”.

Dios da la solución a esta crisis porque sólo nos pide: Que nos humillemos, invoquemos, oremos, busquemos Su rostro y nos convirtamos de nuestros malos caminos.

Si el mundo decide volverse a Dios, entonces Dios “Sanará nuestra Tierra”.