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Busquemos a Dios en Medio de la Crisis

Deuteronomio 4:29-31 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.

Moisés nos está exhortando a guardar los preceptos divinos. Él destaca la presencia de Dios en medio de Israel y su prontitud a escucharle; que es un gran privilegio para Israel. Esta Ley perfeccionada por la revelación evangélica, ha venido a ser la norma religiosa del mundo civilizado.

La inclinación de Israel al culto de los ídolos era algo incorregible en los tiempos en que los profetas no cesaban de sus continuas reprensiones. Pero, finalmente, venía sobre ellos el castigo que los amenazaba permanentemente, el cautiverio. Es lo que anuncia el propio Moisés.

Conforme a los hechos históricos, el castigo del exilio es temporal, de forma que, si con corazón contrito los israelitas se vuelven a Jehová y reconocen sus faltas, por esto, serán oídos, porque es, ante todo, un Dios misericordioso.

¡Todo esto prueba que Jehová es Dios y no hay otro fuera de Él!

En esto momentos donde el terror se ha apoderado de las naciones en todo el mundo, la inseguridad, la incertidumbre, la impotencia y la incapacidad, es el tiempo de buscar a Jehová. No se vislumbra una solución a esta pandemia del coronavirus, ya que, las noticias internacionales nos presentan que los casos aumentan exponencialmente en más de 193 países.

Es tiempo de meditar en la Palabra de Dios expresadas por Moisés en Deuteronomio, y orar pidiendo a Dios que nos dé el discernimiento para poder entender que es el tiempo de buscar a Dios de todo corazón y con toda el alma. Tiempo de volverse a Él y escuchar Su voz.

Si las naciones hacen esto, hay una promesa de parte de Dios de, alcanzarnos con su misericordia, ya que Él dice que: “no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres”.

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